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Sin lugar a dudas, la economía y los mercados financieros están estrechamente relacionados y lo que pase en un lado tiene implicaciones en el otro. En esta columna, exploraremos algunas de estas conexiones para poder entenderlas mejor.

 

Con la reactivación económica que se está viendo en este momento a nivel global, ligada en mayor medida al proceso de vacunación contra la Covid-19 y la reapertura de sectores de la economía, se puede ver de forma clara la estrecha relación entre este tipo de factores y los mercados financieros. ¿Qué efecto tiene la macroeconomía sobre las inversiones? Para explicar mejor este tema, tomaremos tres de las variables macro más significativas: los precios, el crecimiento y el desempleo.

Antes de continuar, es importante aclarar que los indicadores macroeconómicos son estadísticas o lecturas de datos que reflejan las circunstancias económicas de un determinado país, región o sector.  Continuamos.

 

Precios: expectativas de inflación y bonos

Seguir el comportamiento del nivel de precios es crucial para entender las dinámicas de muchas tendencias. Es una variable que revela rápidamente las fluctuaciones en la oferta y demanda por los bienes y servicios. Sabemos que el aumento sostenido de los precios es denominado inflación pero, ¿por qué ocurre? Por un aumento en el consumo o una reducción en la oferta. Si se parte del lado del consumo, es importante notar que esta causa de inflación es deseable; muestra una mayor dinámica en la demanda, lo que eventualmente lleva a las compañías a producir más y contratar más empleados para poder suplir esas necesidades, generando un escenario de crecimiento económico.

 

Sin embargo, existe un problema de velocidad entre la demanda y la oferta: el nivel de precios puede aumentar mucho más rápido que la demanda por nuevos trabajadores, por lo que de no ser controlado a tiempo el resultado sería desincentivar el consumo, en vez de impulsarlo. Para lidiar con esto, los bancos centrales utilizan un enfoque que se denomina inflación objetivo y determina cuál sería ese nivel óptimo en el cual deberían crecer los precios para lograr un aumento en la oferta de bienes y servicios. Por ejemplo, para el caso de Estados Unidos, la FED determinó que su inflación base (aquella que no toma en cuenta el precio de alimentos y energía) debería ser de 2.0% en el largo plazo, lo que llevaría a un crecimiento sostenido de la economía de ese país.

Gráfico 1. Elaboración propia. Datos Bloomberg

 

Ahora bien, entendiendo cuál es el papel de la inflación dentro de la economía, existe otro componente que afecta a los bonos (en especial a aquellos de largo plazo): las expectativas del comportamiento futuro de los precios. En términos sencillos, cuando se habla de un bono, se refiere al título de deuda en el cual el emisor se compromete a pagar unos intereses o cupones en el futuro al inversionista que lo compró. Ahora bien, el aumento en la inflación reduce el poder adquisitivo del dinero, es decir; a mayor crecimiento de los precios, sus flujos del futuro valdrán cada vez menos. De ahí que los bonos de plazos más largos están más expuestos a expectativas de mayor inflación, puesto que tendrá una mayor cantidad de cupones o pagos.

Para ver este efecto en un caso real, el gráfico 1 muestra el comportamiento de la tasa yield de los bonos del tesoro de Estados Unidos a 10 años para los últimos doce meses, donde se puede notar cómo desde enero empieza a mostrar una marcada tendencia creciente, pasando de 0.80% a 1.70% (un aumento de 90 puntos básicos en 6 meses).

Teniendo en cuenta que el comportamiento de la tasa yield es inverso al precio, lo que muestra el gráfico es una venta sostenida de estos títulos, ya que el aumento en la velocidad de vacunación y la reapertura de la economía lleva a una expectativa de mayor crecimiento económico e inflación en Estados Unidos, lo que hace perder el incentivo a mantener títulos de largo plazo en el portafolio. 

 

PIB: Crecimiento económico y acciones

El crecimiento económico se mide como la variación porcentual en el Producto Interno Bruto y permite entender cuál es la dinámica de la economía. Recientemente, el Banco Mundial ajustó sus perspectivas de crecimiento mundial para 2021 a 5.6%, lo que implicó un aumento de 1.5 puntos porcentuales frente a la publicación de enero. A continuación, en el gráfico 2, se puede ver que existe una expectativa de mayor crecimiento para este año. Viendo las tasas en Latinoamérica, es importante destacar que a pesar de la incertidumbre política y social en muchos países, los crecimientos para este año se encuentran en general en el rango entre 4% y 6%.

Gráfico 2. Elaboración propia. Datos Banco Mundial

 

Cuando se piensa en términos de una mayor expectativa de crecimiento económico, es lógico asociarlo al mercado accionario. El motivo es que si se habla de la producción en la economía, en realidad también se habla de las empresas, por lo que de forma fundamental debería tener un impacto en el precio de las acciones. En este punto, hay que tener en cuenta que si bien esto tiene sentido en términos generales, el dato de crecimiento es trimestral, por lo que en la formación de precios diaria también entran a jugar los factores específicos de cada compañía. En términos del comportamiento del año corrido, algunos de los índices bursátiles en la región han reflejado este optimismo económico con el Merval de Argentina, mostrando un crecimiento de 28%, seguido del Mexbol de México con 16.52% y el Bovespa de Brasil 8.48%. Sin embargo, el Colcap de Colombia sigue rezagado con una caída de 12%.

 

Desempleo y descontento social

Uno de los efectos que se han presentado a raíz de la pandemia en todos los países fueron las altas tasas de desempleo. En muchas economías, como las emergentes, la crisis profundizó problemas estructurales de sus mercados laborales. Pensando en Latinoamérica, podemos notar que las tasas de desempleo de Brasil, Perú y Colombia se ubican en 14.7%, 15.1% y 15.05% respectivamente, manteniéndose en niveles históricamente altos. Estas tasas de desempleo llevan como es de esperarse a una mayor presión social que puede desencadenar hechos como manifestaciones, protestas y paros que ponen en entredicho la estabilidad y gobernabilidad, como lo que ya se vio en Colombia. Estos últimos sucesos llevaron a la agencia calificadora S&P500 a reducir su calificación de BBB- (grado de inversión) a BB+ (grado especulativo). Estos cambios de calificaciones se desprenden de una mayor percepción de riesgo sobre la capacidad de pago de los países y puede llevar a inversionistas extranjeros a vender posiciones en activos locales, afectando las acciones, los bonos públicos y la tasa de cambio.

 

Tasa de cambio

Para terminar, no se puede dejar de lado en este análisis este factor, cuyo comportamiento está determinado por los flujos de entrada o salida de divisas al país. Para verlo de forma simple, en general se pueden aislar dos componentes importantes: el de la inversión extranjera y el macroeconómico. En términos de inversión extranjera, tanto directa como de portafolio, es la percepción de riesgo del país la que determina la entrada y salida de divisas, mientras desde el punto de vista macroeconómico, es la configuración de la balanza comercial no sólo la que determina estos flujos, sino también las relaciones con los diferentes mercados internacionales de bienes y servicios.

 

Estas son sólo algunas de las conexiones entre los mercados financieros y la economía y si bien muchas nos son tan obvias y directas, es necesario entenderlas para ver cómo funciona en la mente de los inversionistas, para poder continuar entendiendo cada vez más las dinámicas de los mercados.

 

Informe elaborado por Gandini Análisis para SupraBrokers sólo como contenido y en ningún caso se considera una recomendación de inversión.

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