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El término “volatilidad” es uno de los que más se escuchan en los mercados financieros, a veces con connotaciones positivas y otras en escenarios más complejos, es por eso que esta columna explica en mayor profundidad sus características para poder entenderlo mejor.

 

Lo primero es determinar que la volatilidad es una medida de la fluctuación de las rentabilidades y los precios de un activo, bien sea una acción, un bono, una divisa o cualquier otro, y se origina porque se negocia en un mercado que está sujeto a cambios constantes en las fuerzas de oferta y de demanda. Existen dos medidas utilizadas para apoyar este análisis, la desviación estándar y la beta, donde en la primera el activo se compara contra su promedio histórico, mientras en la otra se mide su sensibilidad con el mercado.

Tomemos un ejemplo de cómo analizar la desviación estándar de las acciones de Amazon y Tesla donde para el último año marcó 1.70% contra 3.46% respectivamente, mostrando esta última como la más volátil de las dos. El Gráfico 1 permite entender de forma visual este comportamiento y puede notarse cómo la dispersión de las rentabilidades de Tesla es comparativamente mayor frente a su media que las de Amazon.

Gráfico 1. Elaboración propia. Datos Bloomberg

 

Ahora bien, el otro componente que se debe tener en cuenta dentro del análisis de estos dos activos es nuestro perfil de riesgo que juega un papel fundamental en la decisión de inversión, ya que si solo tomáramos en cuenta este indicador, un inversionista amante al riesgo preferiría la acción de Tesla, que gracias a su nivel de volatilidad podría obtener mayores rentabilidades, así se estuviera arriesgando también a mayores pérdidas. Mientras que un inversionista averso optaría en este escenario por Amazon buscando reducir su exposición al riesgo.

Entendiendo mejor el concepto podemos ver cómo se aplica a dos casos concretos que hemos visto en las últimas semanas: el aumento de precios del petróleo y el gas natural, y el impacto que la situación financiera de Evergrande ha tenido en la Bolsa de Hong Kong.

 

El Mercado de Hidrocarburos

Este año ha marcado sin lugar a dudas una reactivación económica global y eso ha llevado a que aumente la demanda de hidrocarburos tal y como se esperaba. Lo que no se esperaba es que este aumento acelerado de demanda llevará a consumir mucho más rápido los inventarios que se acumularon el año anterior y que pusiera en duda la capacidad de los productores de suplir las necesidades.

Para ver más claro este comportamiento se muestra en el Gráfico 2 la comparación entre el precio del contrato futuro genérico para el petróleo de referencia Brent y el del Gas Natural donde este último ha mostrado entre agosto y octubre no sólo un marcado aumento, sino una mayor fluctuación. Para poner todo esto en números si revisamos la tasa de crecimiento del Brent y del Gas Natural desde 1 de agosto hasta 8 de octubre (recuadro rojo) vemos que mientras el primero creció 13.03%, el otro lo hizo en 41.42%. Además, la volatilidad para cada serie durante el último año fue de 1.96% y 3.12% respectivamente lo que completa el panorama descrito anteriormente.

Gráfico 2. Elaboración propia. Datos Bloomberg

 

Para hablar de las fuerzas detrás de las tendencias del Gráfico 2, en el mercado del crudo, las determinantes son que la OPEP+ mantiene su aumento de 400.000 barriles diarios, para octubre y noviembre sin cambiar su cronograma y la industria del shale oil en Estados Unidos no ha recuperado sus niveles prepandemia lo que alimenta la percepción de los inversionistas de falta de producción para suplir la creciente demanda.

Así mismo, para el gas este escenario se alimenta de dos factores, el primero la sustitución de industrias que usaban carbón por gas en Reino Unido y Europa, así como la llegada del invierno en el hemisferio norte y el aumento de demanda para la calefacción de los hogares. Pero analizando el dato de la volatilidad es claro que de estos dos mercados el del gas natural presenta un mayor nivel de incertidumbre para los inversionistas, lo que hace que las posiciones de compra y venta cambien muy rápido y por tanto que el precio fluctúe más.

 

Evergrande y Hong Kong

Una de las frases que utilizo siempre en mis charlas y cursos cuando me refiero a la volatilidad, es que es importante recordar que una serie no es constante en el tiempo, sino que va cambiando a medida que nueva información es incluida en las expectativas y decisiones de los inversionistas.

Para mostrar este punto de forma más clara, en el Gráfico 3 se puede ver el comportamiento del índice Hang Seng de la Bolsa de Hong Kong en el último año, divido en 3 segmentos de tiempo iguales, el primero hasta el 8 de febrero, el segundo hasta el 6 de junio y el tercero hasta el 10 de octubre.

Gráfico 3. Elaboración propia. Datos Bloomberg

 

Calculando la volatilidad para cada uno de estos tres segmentos obtenemos mediciones de desviación de 1.06%, 1.19% y 1.36%, contra una medición para todo el año de 1.22%. No es de extrañar que es precisamente en este último periodo cuando el caso de la compañía inmobiliaria china Evergrande ha cobrado más fuerza y se ha empezado a hablar de un posible riesgo sistémico. Si a lo anterior le sumamos el aumento de medidas regulatorias en diferentes sectores por parte del gobierno el resultado es mayor incertidumbre sobre la estabilidad de los mercados en el país asiático lo que lleva de nuevo a un comportamiento de compra y venta de posiciones similares a los expuestos en el caso del petróleo y el gas.

Para concluir, sin importar si es comparando series de diferentes activos o periodos históricos de uno mismo, la volatilidad es un elemento inherente a los mercados financieros que siempre va a estar presente ya que es la representación más inmediata del riesgo de mercado. Por lo tanto, la forma en la que se tome en una decisión de inversión estará fuertemente influenciada por la combinación entre el apetito de riesgo y las medidas de volatilidad, por lo que es vital entender como los mercados la entienden.

 

 

Informe elaborado por Gandini Análisis para SupraBrokers sólo como contenido y en ningún caso se considera una recomendación de inversión.

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