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Los fondos de inversión colectiva son uno de los vehículos más utilizados por los inversionistas y entenderlos es vital en cualquier estrategia de inversión. Esta columna presenta algunos de los conceptos básicos de su funcionamiento para poder mejorar el análisis de su comportamiento.

Los fondos son un vehículo que se denomina esquema de inversión colectiva el cual como su nombre lo indica agrupa muchos inversionistas dentro de un portafolio. Es decir, en vez de buscar un inversionista con $1.000.000, lo que este tipo de esquemas promueve es agrupar a 100 de $10.000 cada uno. En términos de análisis financiero, el punto de partida se centra en la estructuración y administración de portafolios, iniciando con un objetivo claro de inversión, por ejemplo, centrado en bonos de Estados Unidos o en acciones de emergentes o commodities. Si bien esto implica que la selección de activos estará determinada por ese objetivo central, también interactúan otros elementos como el perfil de riesgo y el horizonte de tiempo, que contribuirán a sus políticas de inversión.

 

¿Cómo se invierte en estos fondos? Para poder incluir muchos inversionistas, estos fondos están divididos en unidades de tal manera, que para hacer parte lo que el inversionista debe hacer es comprar un número de unidades el cual determinará la participación que se tenga y entre más recursos entran al fondo más van creciendo el número de unidades. Por su parte al ser un portafolio, cada día el valor total del fondo se ve afectado por los movimientos en los mercados, así que estas fluctuaciones se reflejan en el valor de la unidad de la misma forma. Las unidades son también llamadas en inglés NAV o Net Asset Value.

 

Gestión Pasiva vs Gestión Activa

 

En este contexto existen dos conceptos que se encuentran y que vale la pena tener en cuenta, la gestión pasiva y la gestión activa. Cuando se habla de un fondo existe una figura llamada el gestor el cual se encarga de su estructuración y administración, es decir toma las decisiones en términos de selección de activos y el peso o ponderación que cada uno debe tener dentro del portafolio. Luego, cuando el fondo ha sido estructurado decide cuándo incluir nuevos activos y cuando rebalancear o modificar el peso dentro del portafolio y todas estas decisiones hacen parte de lo que se denomina gestión activa.

 

Ahora la otra parte es la decisión que toma el inversionista centrado en la selección de un fondo y gestor específico, lo cual se llama gestión pasiva. Este enfoque se centra mucho más en un concepto llamado el análisis de performance o de comportamiento del fondo y se apoya en algunos indicadores tales como:

 

  • Track record: Comportamiento histórico de las rentabilidades del fondo si bien no es una garantía de ganancias futuras permite ver el desempeño que ha tenido históricamente.
  • Benchmark: Una medida de comparación contra la cual se mide el fondo y depende del objetivo de inversión y tipos de activos que lo conformen, típicamente se utilizan índices de mercado.
  • Outperform/Underperform:  Comportamiento histórico del fondo frente a su benchmark, Outperform se refiere a tener un mejor comportamiento mientras Underperform a lo contrario.
  • Net asset value (NAV): es el valor de las unidades del fondo el cual se calcula de forma diaria y depende de la valoración de los activos del portafolio. Se obtiene sumando el valor de todos los activos menos los pasivos y dividiéndolo en el número de unidades en circulación.

 

Existe una estrategia intermedia entre la gestión pasiva y activa que consiste en la estructuración de portafolios compuestos de fondos, lo que combina decisiones de selección de fondos y análisis de performance con elementos como asignación del peso de cada uno en el esquema general.

 

Algunos ejemplos

 

Cómo se explicó antes, el valor de las unidades de los fondos permite realizar análisis sobre su comportamiento ya que se pueden graficar como si de un precio se tratara. Para hacer esto se muestran dos tipos diferentes de fondos uno concentrado en acciones y el otro en bonos, ambos de Estados Unidos. El primero es un ETF (Exchange traded Fund) llamado el SPDR o mejor conocido como “Spider” el cual sigue el comportamiento de su benchmark, el índice S&P500 y mantiene posiciones predominantes en acciones de alta capitalización. Se puede ver en el grafico 1 como el comportamiento del valor de su unidad se mueve muy parecido al índice a lo largo del último año presentando la caída en marzo por inicio de la pandemia y la posterior recuperación del mercado accionario.

fondos de acciones

Grafico 1. Elaboración propia. Datos Bloomberg

 

Por su parte el grafico 2 muestra el comportamiento del JPM US Bond Fund y su benchmark el índice de renta fija Bloomberg Barclays. El objetivo de este fondo está concentrado en el mercado de renta fija de Estados Unidos, invirtiendo tanto en bonos públicos como corporativos. En el comportamiento de este fondo y el índice se puede ver el contraste con el mercado accionario que ha continuado con una tendencia creciente después de las caídas de marzo, mientras los bonos si bien muestran una recuperación hasta el mes de agosto, se ha mantenido en una tendencia lateral de ahí en adelante.

fondos de bonos

Grafico 2. Elaboración propia. Datos Bloomberg

 

Sin lugar a dudas los fondos de inversión continuarán siendo una alternativa no solo para los inversionistas minoristas sino para los institucionales que buscan ampliar el espectro de sus inversiones de la forma más eficiente posible. Por eso es crucial a la hora de analizarlos entender cuál es su objetivo y composición para poder evaluarlos en el contexto correcto y poder identificar cuáles son las fuerzas, políticas, económicas y de mercado que pueden afectarlos. 

 

Informe elaborado por Gandini Análisis para SupraBrokers sólo como contenido y en ningún caso se considera una recomendación de inversión.

 

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